Experimentos de género
Domingo por la noche, sesión de Techno-House, lo estoy pasando muy bien. Me siento como en una nube y me rió por cualquier cosa, no dejo de bailar, me siento llena de energía. Es uno de esos días en que hablaría con todo el mundo. Entro al baño. A mi lado, las típicas chicas que van de diva y casi se rompen al tocarlas. Me miro al espejo, y pienso que realmente no me parezco en nada a ellas. Son barbies superstars y a su lado yo soy... bueno, soy yo.
Al salir del baño de las chicas con mi amiga C. coincidimos en la puerta común, con un chico. Es mucho más alto que yo y bastante guapo, también, para qué negarlo. Nos quedamos atascados con el tema de quién pasa primero, porque hemos intentado pasar los tres a la vez y la puerta es pequeña...
De repente me empiezo a reir por dentro y se me escapa una sonrisa. Se me ha ocurrido algo. Abro la puerta, la sujeto e invito al chico a pasar, en plan caballeroso. Miro la cara del chico, me sonríe y se queda petrificado, no sabe muy bien qué hacer.
- Por favor, Acuarela, deja de hacer el bobo... - dice mi amiga mientras sonrie con cara de situación.
Y pone fin al experimento.
Un simple gesto que rompe con una convención social basada en el género. Al chico, quizá le creara demasiada confusión o simplemente haya pensado que estoy pirada (opcion más probable) Pero a mí me gusta romper con ciertos estereotipos de género sólo para ver el efecto que tiene sobre la gente. A veces sueño con un mundo en el cual todas esas cadenas de género que nos atan, se rompan. Un mundo en el que lo importante sea la persona y no el género. Aunque no deja de ser una utopía porque el género también es una identidad. Y lo que somos también incluye esa "pequeña etiqueta" que supone el género.
Ayer hablaba con alguien sobre El pozo de la soledad, de cómo en ese libro la protagonista hace cosas "inadecuadas" para una mujer de su época. No es que solamente haga cosas de hombres, es que hace aquello que una mujer no puede hacer según las normas sociales.
Tenemos un sistema basado en el género y nuestro comportamiento está directamente influido por este, sin darnos cuenta. Así lo hemos aprendido desde pequeños. Que un hombre abra la puerta a una mujer es un simple ejercicio de sexismo benévolo (por parte del hombre y de la mujer) Dentro de otro universo, de otro sistema, simplemente se consideraría educación o cortesía que un hombre sujetara la puerta a una mujer. Una cosa es la amabilidad que se respira cuando alguien tiene un gesto asi, me gusta cuando lo llego a interpretar como un mimo, como estar siendo cuidada. Otra cosa es, cuando eso es la tónica y se hace por pura convención social, y bajo ese gesto se esconda un proteccionismo desmesurado por el hecho de ser mujer...
Si nos parasemos a pensar en todos los comportamientos relacionados con los roles de género que realizamos a lo largo del día






