Irónico
Sonando en mi cabeza Ironic de Alanis Morissette...
El capitán de infanteria se lo recordó al Rey, no una, ni dos, ni tres veces si no cuatro. Estaban siendo atacados y los ejércitos cercaban el anillo de la ciudad. Las probabilidades de defensa disminuían cada vez más. Pero el rey simplemente miraba el horizonte, con aquella mirada perdida que le caracterizaba mientras acariciaba su barba.
No había tiempo. La población empezaba a abandonar las lindes de la ciudad y el capitán de infantería se removía inquieto en su caballo blanco, esperando una última orden del rey que cambiara todo. Pero la orden no llegó y el rey quedó solo, esperando la destrucción de su propia fortaleza.
Pero algo inesperado ocurrió entonces. Los ejércitos no embistieron con sus máquinas de guerra, sus soldados y sus caballos, si no que se detuvieron a pocos metros de las murallas de la ciudad. Allí fue donde las huestes comenzaron, como una hilera de fichas de dominó, a arrodillarse frente a aquel rey dubitativo. No hubo amenaza si no rendición.
Demasiado tarde. El capitán de infantería ya había dado la orden de derramar aceite hirviendo por encima de las murallas...
El rey, inmóvil, lloró por la sangre derramada innecesariamente y en ese mismo momento, se convirtió en piedra...
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