domingo, enero 25, 2009

El lobo gay

Sonando en mi cabeza The mask de The Fugees.


Abro una revista gay de tirada nacional, mientras estoy reunida con unas amigas en casa de una de estas ¿La lees? Pregunto a la anfitriona. En realidad no, me dice. Y no me extraña porque más que una revista de lectura parece un documento gráfico de los últimos modelos de calzoncillos. Pero como siempre. La sección del chulo más chulo del número, me hace pensar que las cosas siguen igual, y seguirán igual porque algunos no sólo encontraron un buen producto de mercado en la figura del "gay" si no que aún han sabido exprimirlo hasta el final. Este mes toca un fontanero cachas con muchos tatuajes. De esos que habitualmente una encuentra tras la puerta cuando tiene un problema con las cañerías, seguro.

¿Y que hay de malo? El dinero que todo lo mueve, como decía aquella pareja de la tele ahogada por sus deudas. Cuando pienso en algunos sectores conservadores señalando con el dedo a lo que ellos consideran lobby gay, de verdad pienso que están muy equivocados. Porque el verdadero lobby gay ataca hacia dentro. Aquellas personas que luchan por los derechos sexuales, inocentes sacrificados, diría que yo que tan sólo son un brazo inocente; el lobby gay realmente es el lobo gay. Es aquel grupo de presión que invita a cualquier persona de orientación homosexual a consumir descontroladamente productos especializados. Que sabe que en un adolescente que acaba de descubrir su orientación sexual, se encuentra un potencial consumidor. El que sabe utilizar el sexo como reclamo. El que crea un modelo que dificilmente la mayoría de las personas pueden conseguir, el del músculo adinerado que vive su sexualidad con plena libertad, porque puede posicionarse gracias a que está en una clase social privilegiada. El que crea un estilo de vida basado en el consumo sin sentido y en las modas efímeras, en el lujo, en las marcas y en las escapadas de fin de semana a la otra punta del planeta.

2 Pinceladas o comentarios:

farala 68 dijo...

ay ay ay, para variar... qué razón tienes... aunque creo que el problema está en la desaforada sociedad de consumo en la que vivimos porque yo sigo optando por acudir a todos los servicios lesbianos, si existen... me refiero a que prefiero comprarle el periodico a una lesbiana, aunque me pille más lejos. y asi con todo lo que puedo.

Mar dijo...

Acertada tu reflexión, es una conclusión muy parecida a la que llegué hace tiempo.

Siguen medio linchándome cuando digo que el desfile del orgullo gay de los últimos años nos hace más mal que bien, que no refleja nuestra realidad, por lo menos la mía. Lo mismo cuando digo que ojalá no existieran bares ni discotecas de ambiente, que deberíamos mostrarnos tal y cómo somos en todo momento y cualquier lugar (sí, yo lo hago con mi pareja).

Nos quejamos de segregación y somos nosotros/as los que nos empeñamos en seguir apartándonos del resto, así poca visibilidad tenemos.

Lo lésbico vende, porque queramos o no somos un fetiche para el público masculino heterosexual y es más "estético" ver dos chicas monas besándose que a dos rudos chicos peludos y con camisas de cuadros.

Tenemos que luchar para conseguir visibilidad real, antes de que la moda de lo homosexual pase. Las/os que no estamos aquí por moda nos quedaremos siempre, recordadlo.

Un saludo.

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