viernes, enero 16, 2009

Empatía con los libros

Sonando en mi cabeza Lost de Roger Sánchez.


He leído que hay varios centros comerciales en España en los que venden los libros al peso. Una idea cuánto menos original.

Conocí también un hombre al cual le gustaba quemar libros de vez en cuando. Por puro placer y para calentarse en la chimenea de su casa. Cogía alguno de esos volumenes que sabía que no iba a volver a leerse en su vida, y que no creía que merecía la pena conservar y simplemente lo echaba al fuego.

Cada vez que lo hacía y volvía a encontrarmelo, me lo describía con detalle, porque sabía que me parecía una completa aberración, pero él lo justificara diciéndo que había libros que indudablemente merecían ser quemados, aunque fuera por sus buenas propiedades combustibles. El conocimiento - me decía - no está en un libro; quizá no era tan descabellado, teniéndo en cuenta que se quedaba con lo mejor que tenía.

Suelo estar rodeada de personas que valoran mucho los libros. Una amiga me contaba el otro día que había salvado varios tratados de Medicina de casi cien años. Otra secuestró un libro de medicina rusa con gran celo. Conozco personas a las que les da grima abrir el libro del todo, dicen que parece que lo parte en dos. O personas que toman los libros en sus manos con cuidado y los huelen.

Comienza la era de los lectores de Ebooks, quizá aunque sea por puro ecologismo, no volvamos a vivir una época como esta. Nunca existirá nada tan particular como leer un libro en las manos.

9 Pinceladas o comentarios:

farala 68 dijo...

ultimamente ando pensando en olores. Y me parece (como les parecerá a muchas de las que dices que te rodean y aman los libros) que no hay olor más maravilloso que el de una biblioteca...

Ahmir dijo...

A propósito de lo que escribes me encontré este domingo con la columna de Hernán Casciari, en La Nación de Argentina... por estos días mi escritor web favorito.

yo tb soy de aquellos que ama los libros de papel (y los discos originales), en la Universidad me arrancaba de vez en cuando a la biblioteca a respirar ese aire con saborcillo a polvo y leer un rato... sin embargo tb es cierto que cuando la cosa es materia, al final de todo, hay que darle la importancia que tiene... es sólo materia.

checa esto, de seguro que te interesa..

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1088636


saludos acua....

Maine dijo...

Me dejaste pensativa con esa historia sobre la hoguera de la vanidades, y todavía me sigue pareciendo deliciosamente poliédrica... seguro que las grandes obras eran precisamente las que má llamas levantaban.
Un beso, Acuarela.

PD: Todvía mantengo retenido a mi rehén. Probablemente ya no lo libere nunca.

:)

Acuarela dijo...

farala 68: Sin duda es un olor muy particular.

Ahmir He leído el artículo y me ha gustado mucho. Gracias.

Maine Quemar libros tiene en el fondo, algo de romántico.

dragonfly dijo...

Y poder tocarlo y apretarlo contra el pecho y llevarlo debajo del brazo.

Y otras cosas más prosaicas, como leer en el baño, a ver, salvo que sea un eeepc o una pda como te llevas uno ordenador al baño

mil besos

Estefani dijo...

Abrir un libro nuevo, llenarse de su olor a tinta y papel nuevo es un gran placer para mí. Como lo es el terminar de leer un buen libro, aunque me invada un poco de nostalgia por no seguir disfrutando. una nostalgia parecida a la que siento cuando termino de hacer el amor.
Por otra parte, quemar libros no debería ser un tabú absoluto. Hay libros, cuyo mejor sitio es la hoguera, porque no deberían servir ni para reciclar su papel: se corre el riesgo de que sus nocivas ideas o su pésimo estilo contaminen las nuevas obras.
Un placer volver a visitarte. Un beso.

La pequeña María dijo...

Quiero sugerir una película que resulta muy interesante en relación a los argumentos del "quemador de libros".
Se titula "Cien clavos", y es de un directos italiano, Ermano Olmi, del año 2007.
Espero que os invite a reflexionar si la veis.He visto hace muy poco la película, y este post le viene como anillo al dedo, según mi punto de vista.
Saluditos.

Acuarela dijo...

dragonfly: Jajaja. Pues seguro que ya hay gente que está con la pda o con la consola en el baño.

Estefani: No había yo pensado en el ciclo de reencarnación de los libros ahora que lo dices, pero tendré que pensar sobre ello. Quizá el materialismo se termine ahí, cuando son las ideas las que no sean reciclables. Y la verdad, es que se me había olvidado el punto ecologista que tiene esto de deshacerse de un libro. Yo siempre pienso en la utilidad que pudiera tener para alguien, por eso creo que la mejor opción es siempre regalarlo o venderlo de segunda mano, pero reciclarlo, también sería una buena forma de devolver las ideas al mundo como diciendo: hey, esto no nos fue útil, reescribamoslo. Gracias por tu comentario.

La pequeña María: Gracias por la recomendación, niña. Me vendrá bien. Un besito.

Hada Gris dijo...

Me niego a caer en los Ebooks. Antes planto un bosque entero.

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