sábado, abril 24, 2010
Las mujeres duplicadas
Lo que para mí fue una coincidencia extraordinaria puede que fuese en realidad algo habitual. Pero a diferencia de Máximo, que sin esperarlo encontró en los rasgos físicos un duplicado exacto de su rostro, todo parecía dirigirse a la conjunción de una serie de circunstancias externas que nada tenían que ver con la genética. Llámese un capricho del destino, si es que este realmente existe. Las mujeres duplicadas eran objeto de habladurías, de historias que yo sólo escuchaba en la distancia. No habían aparecido en el televisor, ni en la prensa, ni siquiera me había cruzado con ellas, pero al igual que Máximo, no pude evitar el escalofrío de saber que unos kilómetros más allá, en aquel mismo lugar, vivían dos mujeres que eran exactamente igual que las primeras. Y ninguna de las cuatro parecía conocer este insólito hecho.
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4 Pinceladas o comentarios:
mmmmm estremecedor ¿continúa? (hay una historia de millás, creo, en esa línea)
(oye ¿no serán dos parejas de lesbianas de larga duración?)
Ja, ja, ja.
Perdida me hallo.
Me parece que está excelentemente escrito.
bss
farala: No sé si hay una historia de Millás (en ese caso no la conozco) pero sí hay un guiño a "El hombre duplicado " (Saramago) Y que cada una imagine lo que quiera sobre las cuatro mujeres... Quizá continúe, aún no sé.
Hada gris: Pues no te pierdas tanto, mujer...
La Desgraciá: Pues eso es un alivio para mí... gracias.
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