lunes, abril 26, 2010
Nām
Alguna vez he intentado hacer callar a la serpiente. Quizá llevada por la creencia cristiana de que este es un animal de mal, que habla más de la cuenta y convence masas. Pero no la culpo, la mayoría de las personas que se han sentido embaucadas por ella buscaban reconocimiento, venderse a cambio de un poco de amor propio. Yo, por el contrario, evito el camino fácil e intento llevar una relación más sana, y a veces no queda más remedio que dejarla hablar. Y dejo que se tumbe en mi espalda mientras me cuenta una historia, mientras juega a intentar estirarse sobre la línea de mi espina dorsal. Nunca lo consigue.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 Pinceladas o comentarios:
Se me vino a la mente una mujer que conozco y que se ajusta a lo que dices..
Un saludo
Publicar un comentario en la entrada