Rincones de la casa que permanecen durante años sin cambios. Pasa con ese rincón lleno de cables y que de repente se convierte en un incordio de saturación tecnológica. Vivimos rodead@s de cables. Marañas que van llenando el espacio y que hacen que lo inalámbrico todavía sea algo no alcanzable del todo.
Es una especie de suerte que imita lo orgánico. Cables que podrían ser
telarañas, van conformando un caos inesperado y no planificado. Lugares a
desenredar. Lugares que son un lío.
Un día simplemente se cae en la cuenta de qué es lo que no encaja en el espacio, se trabaja y despeja.
Pero lo enredado no necesariamente tiene por qué ser caótico. Hay personas que aprovechan las marañas y las telarañas para crear cierto orden que roza lo arquitectónico. Construyen sobre el aire. Como este artista apasionado de Marvel, Spidertag, que usa cuerdas para crear figuras al estilo de Spiderman.
La conclusión al final reside en pensar que el resultado final siempre depende del uso que le demos a los objetos.
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